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LOS PERIODOS DE CARENCIA EN LOS ARRENDAMIENTOS LLEVAN IVA

7 de noviembre de 2019 | 9:43 am Artículos, Jurisprudencia

Traemos a colación las consecuencias fiscales que pueden derivar de una práctica muy habitual a la hora de formalizar contratos de arrendamientos de locales, consistente en que las partes pactan que durante un periodo inicial de vigencia de dicho contrato, el inquilino/arrendatario no satisface renta alguna por el alquiler a cambio, o como consecuencia, de que sufrague determinados gastos de acondicionamiento del mismo. Es lo que se conoce como “periodo de carencia”.

Podría pensarse que, en tanto que en dicho periodo inicial el arrendatario no abona cuota alguna al propietario del inmueble, no se devengaría el IVA.

Sin embargo, este no es el criterio que aplica la Agencia Tributaria, y que se desprende de diversas consultas de la Dirección General de Tributos (DGT), en las que considera que durante el periodo de carencia no se está arrendando un inmueble con carácter gratuito, sino que se establece un pacto entre las partes, o trueque, por el cual la contraprestación a la que debe hacer frente el inquilino consiste en la realización de unas obras sobre dicho inmueble.

En virtud de ello, considera que el propietario del inmueble deberá repercutir al arrendatario el IVA correspondiente a ese periodo de carencia, ya que se trataría de una prestación de servicios como otra cualquiera, con el matiz de que la contraprestación no sería satisfecha en dinero, sino en especie (realización de obras).

Y bajo esta óptica, ¿sobre qué base se aplicaría el 21% del IVA?. En este caso, también podría pensarse que esa base debería ser equivalente a la renta dineraria que no se abona durante el periodo de carencia, pero lamentablemente no es esa la conclusión alcanzada por la DGT, al establecer que esta cantidad “parece corresponderse con el importe de los gastos de las obras de adecuación que han acordado realizar en el inmueble alquilado”, cuantía que podría resultar incluso muy superior a esas rentas dinerarias que inicialmente no se exigen durante el periodo de carencia.

Además, debemos plantearnos las consecuencias que esta interpretación de la DGT puede originar en la imposición directa del propietario del inmueble: ¿debería declarar algún tipo de rentas en el IRPF o el Impuesto sobre Sociedades?.

En definitiva, recomendamos mucha atención a la hora de preparar un contrato de arrendamiento con periodo de carencia ya que, como hemos visto, la Agencia Tributaria puede dirigirse al propietario del inmueble para comprobar si ha declarado las cuotas de IVA que debería repercutir al inquilino y, en su caso, si ha incluido algún tipo de rentas en especie en el IRPF o Impuesto sobre Sociedades.

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